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Madre exige justicia por abuso sexual de su niña de cinco años denuncia retrasos, amparos y una campaña pública en favor del padre biológico imputado; teme por la seguridad de su familia y exige evitar la revictimización de la menor.

“Pueden decir lo que quieran de mí. La víctima es mi hija, no él”.
Con esa frase, Nallely Elizabeth Briones Valenzuela rompió el silencio y decidió hacer público el proceso judicial que enfrenta su familia desde que su hija, una niña de apenas cinco años, fue reconocida como víctima dentro de una investigación por los delitos de violación agravada y abuso sexual agravado, en la que se encuentra señalado su padre biológico.
Acompañada por sus asesores jurídicos, Rebeca Amparo López Santana y Luis Darío Félix, la madre acusó que el caso ha quedado atrapado entre recursos legales, trámites pendientes, dificultades para ejecutar una orden de aprehensión y una campaña pública de respaldo al imputado que, aseguró, ha terminado por colocar nuevamente a la menor en el centro de cuestionamientos y señalamientos.
“No estamos hablando de política ni de quién tiene más gente de su lado. Estamos hablando de una niña de cinco años”, insistió.
La madre señaló que la menor rindió declaración ante autoridades especializadas y fue sometida a valoraciones dentro de la investigación. Afirmó que el relato de su hija incluyó elementos que, por su edad, encendieron las alertas de quienes intervinieron en el procedimiento.
Antes de que la denuncia avanzara, agregó, tanto ella como maestras de la niña comenzaron a observar cambios importantes en su comportamiento, particularmente desde abril. Con el paso de las semanas, esas señales adquirieron una dimensión distinta a partir de lo que la pequeña comenzó a expresar.
Una orden que sigue sin ejecutarse
Uno de los mayores reclamos de la familia se concentra en la situación jurídica del imputado.
De acuerdo con lo expuesto por la madre y sus abogados, dentro del proceso se emitió una orden de aprehensión; sin embargo, recursos de amparo y actuaciones judiciales pendientes han impedido hasta ahora su ejecución.
La representación de la víctima explicó que un amparo promovido durante agosto tuvo efectos sobre dicha orden y mantiene abierta una disputa jurídica que tiene como una de sus fechas relevantes el próximo 17 de septiembre.
A ello se suma, aseguraron, la falta de determinados oficios y actuaciones provenientes de Chihuahua que resultan necesarios para que pueda materializarse la orden.
Para Nallely, esa situación resulta incomprensible.
“De nada me sirve que aquí me estén apoyando si allá se detiene todo”, expresó al referirse a las diferencias que, según su versión, existen entre las gestiones realizadas en Ciudad Juárez y los procedimientos que deben continuar desde la capital del estado.
La madre también cuestionó el supuesto incumplimiento de medidas cautelares impuestas dentro del proceso y pidió que la autoridad judicial revise si las condiciones establecidas están siendo respetadas.
”Yo estoy con Mario”
Mientras el expediente avanza lentamente, la batalla pública creció.
La madre denunció la existencia de mensajes, publicaciones y hasta camisetas con la consigna “Yo estoy con Mario”, utilizadas para respaldar al imputado.
Para ella, esa campaña representa una segunda agresión contra su hija.
“Presunción de inocencia no significa borrar a la víctima”, sostuvo.
Briones Valenzuela reconoció que cualquier persona imputada conserva sus derechos constitucionales y debe ser considerada inocente mientras no exista sentencia condenatoria firme.
Sin embargo, advirtió que la defensa pública de una persona no puede construirse desacreditando o minimizando el testimonio de una niña.
Su reclamo es que la discusión deje de plantearse como una confrontación entre adultos y regrese al punto de origen; determinar qué ocurrió y proteger a la menor durante todo el proceso.
El miedo también llegó a la familia
La madre aseguró que desde el inicio tuvo temor de acudir a la Fiscalía.
Le preocupaba ser reconocida, que alguien la viera acompañada de la niña o que la información sobre las diligencias terminara llegando a personas cercanas al imputado.
Hoy, afirmó, ese miedo es mayor.
Nallely dijo temer por su propia seguridad, la de sus hijas y la de su familia, por lo que solicitó públicamente que las autoridades analicen la necesidad de otorgar medidas adicionales de protección.
También pidió aclarar versiones relacionadas con la presencia de elementos policiacos municipales en torno al imputado, situación que, aseguró, incrementó la sensación de vulnerabilidad de su familia.
“Si algo nos pasa, quiero que quede constancia de que lo advertimos”, manifestó.
Pesquisas sin resultados
Dentro de las acciones para localizar al imputado, la familia señaló que se han realizado búsquedas en establecimientos con los que presuntamente mantiene vínculos.
Entre ellos mencionaron el bar El Viejo Oeste y otro establecimiento ubicado sobre la avenida Gómez Morín.
Sin embargo, según la versión presentada por la madre, las diligencias no han permitido localizarlo.
La familia sospecha que el imputado pudo conocer anticipadamente aspectos del procedimiento judicial, aunque corresponderá a las autoridades determinar si existió alguna filtración, irregularidad o responsabilidad relacionada con esa situación.
Una niña que todavía quiere a su padre
Uno de los aspectos más dolorosos del caso, narró la madre, es que su hija continúa teniendo sentimientos de cariño hacia su padre.
Esa circunstancia, lejos de invalidar lo denunciado, muestra desde la perspectiva de la familia la complejidad emocional que enfrenta una niña sometida a un procedimiento penal por hechos de naturaleza sexual.
La madre teme que cada retraso, nueva entrevista, exposición pública o cuestionamiento obligue a la niña a regresar una y otra vez al episodio que dio origen a la investigación.
Su principal exigencia es evitar la revictimización.
“No quiero que tenga que demostrar todos los días que es víctima. Ya habló, ya fue valorada y existe una investigación. Ahora les toca a las instituciones hacer su trabajo”, expresó.
”Muchas madres se quedan calladas”
Nallely Briones reconoció que hacer público el caso implica exponerse a críticas y señalamientos.
Pero aseguró que decidió hacerlo porque muchas denuncias de violencia sexual infantil nunca llegan hasta un tribunal debido al miedo, la vergüenza, la presión familiar o la desconfianza en las instituciones.
“Muchas mamás se quedan calladas. Yo no me voy a quedar callada”, sostuvo.
Su llamado está dirigido tanto a las autoridades judiciales como a quienes han convertido el expediente en una confrontación pública.
“No estoy pidiendo que lo condenen los medios. Estoy pidiendo que la justicia haga su trabajo”, afirmó.
La madre quiere que el expediente avance, que se determine jurídicamente la situación de la orden de aprehensión, que se revisen las medidas cautelares y que su hija pueda continuar con su vida sin ser sometida permanentemente a una disputa entre adultos.
Mientras la justicia define responsabilidades, Nallely insiste en una idea que repitió durante su exposición pública.
“Aquí hay una niña. Ella es la que merece justicia, protección y respeto”.








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